Frente a la nueva Reforma Laboral

Frente a la nueva reforma laboral que desmonta los derechos laborales conquistados por los trabajadores y trabajadoras, y contra el despido libre impuesto por el Gobierno de España. Por un Marco Aragonés de Relaciones Laborales y Frente Europeo Anticrisis.

Despido libre, gratuito el primer año, y el fin de la negociación colectiva.

El Gobierno de España ha aprobado la anunciada Reforma Laboral, mediante Decreto Ley, lo que supone su inmediata entrada en vigor (desde la fecha que fue aprobada) y posterior ratificación del Parlamento.

Se trata de la segunda reforma regresiva, que supone la desregulación del mercado laboral, de los derechos laborales de las trabajadoras y trabajadores en menos de dos años. La reforma cuenta con dos ejes fundamentales: abaratamiento del despido y desmantelamiento de la negociación colectiva, que podría traducirse como despido libre y fin de la negociación colectiva. Mediante la limitación de la prórroga de los convenios a dos años se abre la puerta al desamparo total de los trabajadores y trabajadoras, bastará que la patronal no firme el convenio para llegar a esa situación. La CEOE pide que sea un año en vez de los dos establecidos por el Decreto Ley.

Profundizando en la reforma del PSOE

En septiembre de 2010, tras la reforma del Gobierno Zapatero, decíamos que suponía el mayor recorte a los derechos laborales de los últimos 30 años. Hoy estamos en condiciones de afirmar, tras la profundización en esta reforma por el gobierno del PP, que se han suprimido los derechos laborales.

La nueva reforma incide en aquellos aspectos modificados hace menos de dos años:

Se abarata más el despido, paso en el 2010 de 45 a 33 días, hoy se estandariza en 20 días y un límite de 24 mensualidades (antes eran 42 mensualidades). Además afecta a todas las trabajadoras y trabajadores, también a los que actualmente tienen contrato, hasta la entrada en vigor de la brutal Reforma se les respetan los derechos anteriores pero desde el 12 de febrero se aplican las disposiciones del Decreto Ley.

Se da más poder a los empresarios para cambiar horarios, turnos , funciones, centro de trabajo (movilidad geográfica) ampliando sustancialmente la capacidad del patrón de cambiar las condiciones de trabajo. Flexibilidad interna lo llaman y permite el despido objetivo si el trabajador no acepta las nuevas condiciones.

Se favorece más a las ETTs, con la anterior reforma se les permitió comerciar con trabajos peligrosos sin importar el riesgo de accidentes laborales, ahora se les otorgan atribuciones hasta ahora reservadas a los servicios públicos de empleo.

Se reducen aun más las cotizaciones a la seguridad social por parte de la patronal con mayores casos de deducción en las aportaciones. Se incorpora la clausula de poder percibir el 25% del desempleo si se aceptan rebajas en el nivel salarial. Estas medidas ponen en riesgo de bancarrota nuestra caja de la seguridad social, nuestras propias pensiones. Es un paso de gigante hacia la privatización del sistema de pensiones públicas y del sistema de salud.

Se facilita aun más el cierre de empresas. En la anterior reforma se extendieron las posibilidades de despido objetivo con 20 días de indemnización por año trabajado, con la presente reforma, además de ampliar más las posibilidades de este despido, se permite la aplicación de EREs sin acuerdo con los trabajadores y sin el visto bueno de la autoridad laboral. Y se pueden hacer despidos objetivos aunque no haya pérdidas en la empresa, solo con acreditar disminución de ventas. Algo insólito pero ilustrativo de los objetivos de la Reforma puesto que una empresa puede obtener mejores resultados con menores ingresos mediante el control de costes.

Se aumentan aún más las posibilidades de los “contratos de formación” en condiciones míseras, aumentando la precariedad juvenil. Se pueden hacer hasta los 30 años de edad y dado que la duración es de 3 años un trabajador de 33 años podrá estar en “formación”.

Se facilita aun más el “desacople de los convenios”, quitando poder a los Convenios Colectivos, permitiendo al empresario reducir salarios o eliminar derechos ya reconocidos por Convenio. Esto lo logran por la vía de la posibilidad de descolgarse del convenio por parte de las empresas en “dificultades” y por la limitación de prórroga de los convenios.

Lejos de “fomentar la contratación” o “potenciar los contratos indefinidos” como aseguraba la Vicepresidenta del Gobierno en la presentación de la reforma se “flexibilizan” las condiciones laborales en las empresas, no para “evitar despidos” como rezaba, si no para abaratarlos. Lo que es diseñado para despedir no sirve para contratar. Además se institucionaliza la temporalidad al establecer un período de prueba de un año, de modo que durante un año se va a poder despedir sin indemnización.

Abaratamiento del despido, por varias vías

Insistimos: en los contratos indefinidos la indemnización pasa de 45 días por año a 33, con un máximo de 24 mensualidades en lugar de 42.

Se estandariza el camino del despido procedente, indemnizando de manera ordinaria con 20 días por año trabajado, hasta un máximo de 12 mensualidades. Aumentan los supuestos para el despido procedente y se suavizan criterios para facilitando al empresario la reducción de plantilla. Además de las pérdidas que introdujo el Gobierno Zapatero, sumamos la disminución de ventas o ingresos durante nueve meses.

Y atención! El abaratamiento del despido no sólo a los nuevos contratos: En adelante, las personas con contrato con indemnización de 45 días, comienzan a acumular derechos con indemnización de 33 días. Es decir, hasta la fecha de hoy han generado una indemnización que se estipula con los patrones antiguos, y en adelante serán sometidos a la nueva norma. De todas maneras es igual, todos serán despedidos con 20 días por año trabajado, inicialmente.

Despido gratuito el primer año, ampliando el periodo de prueba a 1 año, sin derecho a indemnización y sin establecer límites claros en la concatenación de contratos.

En lo relativo al denominado por la patronal “absentismo laboral”, se introduce una modificación para que los trabajadores puedan ser despedidos de manera objetiva, percibiendo una indemnización de 20 días de hasta 12 meses sin justificar pérdidas o causa alguna. (ejemplo: dos bajas de 9 días en dos meses, significarían perder el empleo por el mero hecho de estar enfermo). Además se va a otorgar a las Mutuas la potestad de dar de alta a los trabajadores por cualquier tipo de baja.

Expedientes de Regulación de Empleo (EREs), sin visto bueno de la autoridad laboral

Ya no será necesario que la autoridad laboral apruebe los EREs, como hasta ahora, únicamente las empresas deberán comunicar tal decisión.

Si no hay acuerdo entre patronal y representantes de los trabajadores la empresa aplicará el Expediente de manera unilateral e imponiendo sus condiciones, y deberán ser posteriormente los trabajadores los que recurran tal decisión a la Justicia.

El aumento del poder del empresario que significa la nueva norma es brutal: Se podrán rebajar los salarios por motivos de competitividad o producción sin necesidad alguna de acuerdo.

En lo relativo al sector público, las Administraciones podrán despedir al personal laboral indefinido por las denominadas causas económicas, técnicas, organizativas y de producción, de una manera muy parecida a las de las empresas. Cabe recordar que el personal laboral accedió a estas plazas mediante oposiciones y que se diferencian del cuerpo funcionarial en que están sujetos al estatuto de trabajadores en lugar al reglamento del cuerpo funcionarial.

El fin de la negociación colectiva. Salario libre, jornada libre.

Nuevo grado jerárquico de los acuerdos, dando prioridad al convenio de empresa, fruto de la negociación en cada centro de trabajo en condiciones de notoria desigualdad: empresario vs trabajador. Al prevalecer los convenios de empresa frente a los acuerdos sectoriales (estatales o provinciales) se favorecerá que en las empresas de tamaño medio y pequeño los patronos impongan condiciones laborales muy desfavorables a las trabajadoras y trabajadores.

Finalización de los convenios. Hasta la fecha los convenios vencidos permanecían prorrogados hasta que se alcanzaba un nuevo acuerdo entre patronal y sindicatos. En adelante, si no se alcanza un acuerdo en los dos años siguientes a la finalización del convenio, éste dejará de tener validez y los derechos consolidados por este colectivo de trabajadores desaparecerán, hasta un acuerdo nuevo (nuevo convenio). De no firmarse este nuevo acuerdo los trabajadores se acogerán a otro de rango superior, y de no existir al Estatuto de los Trabajadores.

Con la argumentación de que la única vía para “sanear” una empresa en “crisis” la patronal tenía que recurrir al despido –como única forma de realizar ajustes-, la reforma otorga a las empresas la potestad de descolgarse del convenio, es decir, no aplicar los acuerdos en el contemplados. Se exigirá acuerdo entre las partes (patronal y trabajadores) si bien en caso de no producirse tal acuerdo serán las comisiones consultivas de los convenios colectivos los que arbitren.

Según el texto de la reforma, al empresario le bastará con alegar “probadas razones económicas, técnicas, organizativas o de producción” para rebajar salarios unilateralmente, sin necesidad de negociación y con el único requisito de avisarlo con 15 días de antelación.

Movilidad y Servicios a la Comunidad

Se reducen las categorías profesionales creando definiciones más genéricas, para favorecer la movilidad dentro de la empresa de forma que el trabajador esté en la obligación de realizar más funciones que para las que fue contratado.

Bajo la excusa de la lucha contra el fraude se imponen los trabajos a la comunidad para aquellos trabajadores en situación de desempleo que cobran prestación, lo que resulta inadmisible pues el cobro del paro es un derecho –además de provenir de una caja que se llena por ingresos provenientes de actividades relacionadas con el trabajo- y no una limosna a los trabajadores asalariados que no son dueños de medios de producción.

La medida no solo estigmatiza a la persona desempleada, si no que está más motivada por argumentos morales que económicos: la incorporación de “mano de obra barata del paro” a determinados sectores podría ocasionar no solo su precariazación si no directamente provocar multitud de despidos de empleados públicos.

ACUMULAR FUERZAS FRENTE A LAS AGRESIONES PARA ALTERAR LA CORRELACIÓN DE FUERZAS

La Ministra de Trabajo, sin aparentar vergüenza ninguna, defendió que la Reforma se ha realizado “pensando en los ciudadanos que están en el paro y sobre todo en los jóvenes, que ahora no tienen oportunidades”. Pero está claro que, como pensamos en Puyalón de Cuchas, la reforma solo atiende a las exigencias de la CEOE y satisface las necesidades de aumentar la Tasa de Beneficio de la patronal.

Como ya señalamos ante la reforma de 2010, en un contexto de crisis una reforma laboral no crea empleo milagrosamente. Tiene poco que ver con el paro y con el empleo esta norma: sencillamente el shock de la crisis es el contexto ideal para que aceptemos unos recortes sociales que son un terrible retroceso, un batacazo histórico para las clases populares.

Los denominados “Mercados”, la gran banca internacional, las multinacionales… necesitan que se compense las pérdidas que han tenido con la crisis. Para recuperar la tasa de beneficio con una economía congelada han decidido simplemente acelerar el programa neoliberal, pasar al más descarado saqueo. El conflicto entre capital y trabajo se inclina hoy con violencia del lado del capital.

Basta de desposeer al pueblo. El programa de ajuste neoliberal es un plan de saqueo: Un plan de desposesión, que cercena el poder político y sindical de la clase trabajadora, desangra sus salarios y destruye sus derechos sociales. Un plan de privatización y mercantilización, que busca transformar en mercancías la cultura, la salud, la educación, etc. Un plan de servidumbre, que busca someter a los pueblos a la tiranía de la deuda externa y a las personas a la esclavitud de las hipotecas.

Una huelga puntual no es suficiente, quizá pueda darse marcha atrás a alguna de las medidas aprobadas y CCOO – UGT puedan celebrar el triunfo mientras las clases trabajadores nos enfrentemos al grueso de esta reforma neoconservadora.

En este sentido, hemos de tener en cuenta que la Huelga General del 29-M es de suma importancia, pero no debe de ser sino el inicio de una serie de movilizaciones que inviertan esta tendencia impuesta desde las oligarquias transnacionales y de sus capataces (gobiernos).

Para ello, es vital la unidad de clase: la unidad de las organizaciones políticas y sindicales de la clase trabajadora que propugnamos un modelo alternativo al capitalista. Sólo siendo conscientes de la fuerza que tenemos como clase, y desde esa conciencia mantener una unidad estratégica, podremos derrotar esta ofensiva del capital y propugnar un nuevo modelo político, económico, social, y cultural.

Por la Soberanía económica y laboral del Pueblo Trabajador Aragonés. Por el Marco Aragonés de Relaciones Laborales

 Desde Puyalón de Cuchas entendemos que una de las claves para frenar en el actual estadio histórico a la oligarquía capitalista transnacional es construir un modelo económico, laboral y social soberano, propio de l@s aragoneses/as, y al servicio de la mayoría del pueblo aragonés.

Y para ello, un primer paso, es la exigencia de construir un Marco Aragonés de Relaciones Laborales (MARL), donde seamos l@s aragoneses/as quienes seamos dueños de nuestro modelo laboral y que relaciones laborales queremos, con una Agencia Tributaria y una Seguridad Social propias. Y además, con un modelo sindical radicalmente distinto al que nos viene impuesto desde el Reino de España, y que hemos padecido los últimos 30 años.

 

Hacia la acumulación de fuerzas contra el ajuste neoconservador.

En Puyalón de Cuchas apostamos por construir un Frente Europeo Anticrisis, que permita la unidad de acción de fuerzas sindicales, políticas y sociales de la izquierda anticapitalista y antiimperialista con una agenda internacional de huelgas y movilizaciones: derecho a la ciudad, por unos servicios y prestaciones sociales básicos públicos y gratuitos, reducción de la jornada laboral, trabajar menos para trabajar todos y vivir mejor.

Contra la Europa del Capital, por una Europa social, democrática y de los pueblos.

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