En defensa de las comarcas mineras, el tejido industrial y su futuro

Esta pasada semana vivíamos las primeras movilizaciones de la huelga general convocada para este mes en el sector minero. La minería ha parado masivamente secundando la convocatoria con una reivindicación clara: las minas no deben cerrarse, no se debe dejar morir la industria del carbón en Aragón. Desde que el 27 de septiembre de 2010 aprobaran en Bruselas el “Decreto del Carbón” por el que se permitía seguir quemando carbón autóctono hasta 2014, poco movimiento institucional se ha visto con respecto a esta cuestión. En aquella ocasión la situación era insostenible, la central térmica de Andorra acumulaba toneladas de un carbón que no se le permitía quemar, las minas bajoaragonesas tuvieron que parar y con ellas el transporte. Las cifras del paro se dispararon, los comercios se resintieron y toda la economía en la región notó los efectos. Entonces se consiguió una burbuja de oxigeno que por cuatro años permitiera seguir manteniendo la actividad económica en el sur del país.

Pero con la ola de recortes y austeridad propiciada por el gobierno neoliberal del Partido Popular el sostén económico que permitía mantener abiertas las minas ha quedado en suspenso y no parece probable que la decisión de aniquilar las ayudas del Plan Miner vaya a echarse para atrás. Envalentonado por su mayoría absoluta en el Estado español, al PP no le ha temblado la mano a la hora de condenar a la despoblación y la miseria a los territorios tradicionalmente mineros; Asturias, León o el Bajo Aragón se han movilizado a instancias de los sindicatos pactistas, CCOO y UGT, para defender la única forma de subsistencia económica que tienen estas regiones.

Con un seguimiento del 100% la clase trabajadora aragonesa en la minería ha demostrado que el Plan Miner no es un lujo ni una inversión a fondo perdido, es una necesidad vital para la existencia de los pueblos y comarcas bajoaragonesas. La vertebración territorial de nuestro país depende en buena medida de ese plan que tenía como objetivo no mantener indefinidamente la explotación minera sino reindustrializar toda la zona para no abandonar a su suerte a la economía local. En este sentido Puyalon de Cuchas se posiciona completamente a favor de las reivindicaciones de los mineros y de la población bajoaragonesa que ha demostrado su firme rechazo al fin de las ayudas. Con este plan de subvenciones a la minería no se va únicamente el apoyo económico a la minería sino también cualquier esperanza de construcción de un tejido industrial estable en la comarca. También cantidad de subvenciones en forma de becas o ayudas para el desarrollo rural que saliendo de los fondos Miner tenían como objetivo mantener vivos a los pueblos que tradicionalmente han vivido de la mina.

En Puyalon de Cuchas entendemos que tanto la explotación minera como la generación de energía a través de centrales térmicas supone un modelo que a medio plazo ha de abandonarse por ser ecológicamente insostenible. La construcción de un Aragón respetuoso con el medio ambiente requiere que este tipo de industrias desaparezcan, ahora bien, este hecho no puede servir como excusa al poder colonialista español para abandonar a su suerte a la clase trabajadora aragonesa. La transición hacia un modelo industrial sostenible no pasa por el cierre a corto plazo de las minas y de las centrales térmicas, un cierre que, por otra parte, se basa en intereses puramente económicos y no medioambientales. Es necesaria una inversión real y eficaz en las regiones mineras así como una gestión pública adecuada de los fondos que asegure la no dilapidación de los mismos por parte de la oligarquía y el mal hacer de los gobernantes locales. Entendemos que dentro del sistema capitalista la reindustrialización aparece como un proyecto en extremo complicado pero no por eso debemos dejar que las ayudas dejen de recibirse pues son la única garantía para la supervivencia de la región.

El mantenimiento del Plan Miner y de la industria bajoaragonesa es una condición necesaria para la vertebración del territorio nacional que en el sur por causas históricas se encuentra en medio de un inmenso erial económico. Perder el foco industrial bajoaragonés significa condenar a decenas de miles de trabajadores y trabajadoras aragonesas a la emigración; y al territorio al más absoluto despoblamiento haciendo de las regiones entre la capital y Teruel un desierto industrial económicamente insostenible para nuestro país. En este sentido Puyalon de Cuchas apuesta por el mantenimiento de este débil foco industrial como garantía para los planes de vertebración rural del territorio; el eje económico Andorra-Alcañiz-Caspe ha de mantenerse.

Entendemos que los episodios que hoy se viven con respecto a la minería responden a una fase avanzada de descolonización en la que el Estado Español ha dejado de necesitar los recursos de sus colonias interiores a causa del modelo globalizado en el que puede obtener estos mismos recurso en países lejanos a costa de una mayor explotación de su clase trabajadora local. Desde Puyalon de Cuchas queremos denunciar y reclamar cómo una vez tras otra al pueblo aragonés se nos expolia nuestros recursos sin soberanía posible para decidir cómo gestionarlos, una soberanía que hasta el propio Estado español parece haber perdido en beneficio de la Europa del Capital.

Está previsto un descenso del 64% en las ayudas del Plan Miner para el próximo año, esto supone la pérdida de casi la mayor parte de la inversión externa en las comarcas mineras. De llevarse a cabo los efectos tardarán poco en notarse, desaparecerán las becas de estudios, se cerrarán escuelas rurales, pequeñas empresas y negocios echarán el cierre, el paro subirá y comenzará el proceso migratorio. Y esto contando que con suerte las ayudas restantes sirvan para que las minas continúen abiertas algo que con toda seguridad no ocurrirá. Si las minas cierran se abre la puerta para la despoblación y el retroceso económico del Bajo Aragón, máxime cuando el futuro de la central térmica pende también de un hilo.

En este sentido desde Puyalon de Cuchas, la organización política de la izquierda independentista, mostramos todo nuestro apoyo a las reivindicaciones mineras y llamamos a la ciudadanía aragonesa a secundar todas sus movilizaciones.

Puyalon de Cuchas participará en la marcha minera que el día 30 hará el recorrido entre el Pabellón Príncipe Felipe y el edificio Pignatelli en Zaragoza.

Del mismo modo llamamos a participar en la convocatoria que se ha programado para el día 31 en Madrid. Creemos que la clase trabajadora aragonesa en la minería ha sabido organizarse y luchar por su futuro independientemente de encontrarse bajos las siglas del sindicalismo del poder. Por ello llamamos a todo el pueblo aragonés a solidarizarse con las luchas del sector minero y a no dejar morir la llama de lucha de la clase trabajadora contra las ofensivas que nos viene imponiendo el poder capitalista.

Desde Puyalón de Cuchas exigimos a la presidenta Rudi y a su gobierno PP-PAR que paralice lo recortes del Plan Miner, puesto que las consecuencias de sus políticas neoliberales conducirán a las comarcas rurales aragonesas a la extinción demográfica.

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