Defender las comarcas mineras no es defender el carbón

Vivimos días de movilizaciones por parte de los mineros, de huelgas y marchas solidarias que buscan una salida digna al conflicto del carbón. En la que se produjo ayer en Zaragoza participó también la Izquierda Independentista que quiso mostrar su apoyo a los mineros y sus familias así como a la lucha que representan. Parece que esto fue suficiente para que en este mismo medio el señor Nacho Escartín escribiera un artículo insinuando una aparente incoherencia en nuestro discurso o una oportuna búsqueda del voto.

Las que somos de las comarcas mineras y vivimos la problemática social bajoaragonesa estamos ya hartas de esa crítica abstraída de la realidad. Está bien teorizar sobre abstracto, plantear un idílico escenario donde la quema de carbón desaparezca y las comarcas puedan llevar a cabo la reconversión industrial. El problema es que la situación no es esa, la cruda realidad es que la clase trabajadora aragonesa en las comarcas mineras está condenada a la miseria y la emigración si el carbón se acaba, pues la reindustrialización no se ha llevado a cabo y el recorte del Plan Miner por parte del Partido Popular amenaza con cerrar la mina en cuestión de meses. Ante este escenario ¿Qué iba a hacer la Izquierda Independentista, apoyar las medidas del PP? Ignoro si algún ecologista lo hace pero lo coherente desde una perspectiva revolucionaria es defender ante todo los intereses de la clase obrera y en ello estamos, sin buscar el voto, sino con la postura de que el futuro de las comarcas mineras a día de hoy, nos guste o no, depende aún del carbón.

Si el señor Escartín hubiera leído el texto que publicó Puyalón de Cuchas al respecto sabría que el Independentismo Revolucionario no considera el carbón como una estrategia de futuro, que a medio plazo éste debe de desaparecer pero no ha de hacerlo hasta tener la seguridad de la pervivencia económica de las comarcas mineras. ¿Cuándo? El capitalismo y la oligarquía española no parece tener mucho interés en reindustrializar la zona, más bien su interés es abandonarla a su suerte y condenar al Bajo Aragón a la despoblación y a su muerte económica. Del mismo modo cuando Purna hablaba en términos de «Esfender a mineria ye esfender Aragón y a suya clase treballadera» lo hacía porque en este mismo momento lo importante es situarse de parte de los y las trabajadoras así como de toda la zona en la defensa de sus empleos y economía. Mal que nos pese no existe alternativa a corto plazo y en ese sentido la postura de la Izquierda Independentista es coherente con la de cualquier movimiento revolucionario: defender a la clase trabajadora contra los intentos del capital por llevarle a la más absoluta pobreza.

Como ve, señor Escartín, las bajoaragonesas no tenemos elección: o defendemos el carbón o nos vamos al paro, emigramos y nuestros pueblos y comarcas desaparecen. La quema de carbón y su extracción han de acabar sí, pero no es sensato ni coherente dejar abandonadas a comarcas y familias que durante generaciones hemos vivido de esto. Por ello no haga demagogia e intente manipular las palabras de la Izquierda Independentista cuando ésta ha manifestado claramente que está por la desaparición del carbón pero no a costa de las consecuencias que esto tiene bajo el actual régimen capitalista y las condiciones reales de las comarcas mineras. No se puede mirar para otro lado. Es un acto de hipocresía, cuando no una traición pura y dura a los intereses de la clase trabajadora aragonesa. Para el país tienen un interés de igual nivel tanto la superación de la tecnología del carbón -para preservar el patrimonio natural de toda la humanidad-, como el relanzamiento económico de las cuencas mineras -¡Para evitar que Aragón quede aún más descoyuntado!-. ¿Pero cómo conjugar dos principios aparentemente contradictorios? Desde luego no desahuciando a los mineros y sus familias y dejándolos en la estacada.

El mismo Plan Miner que algunos critican por ayudar a la minería es el que contiene todas las subvenciones destinadas a la reindustrialización de la región minera. Con este plan que ahora el Partido Popular se carga no se va únicamente la mina sino también multitud de becas de estudio, ayudas a pequeñas y medianas empresas, a infraestructuras de los pueblos, ayudas para el desarrollo o en general la mayor parte de la inversión externa que entra en las comarcas mineras y gracias a las cuales muchas hemos podido ir a estudiar a la capital.

Para encontrar una solución es necesario que las luchas de los mineros triunfen, que éstos tengan un mayor poder político y que en el futuro sean, junto al resto de la clase trabajadora aragonesa, los dueños de la economía. Sólo así se puede dar una salida socialmente aceptable al fin de la industria carbonífera pero éste camino no pasa por el cierre inmediato de la minería ni de las centrales térmicas sino por el apoyo a las reivindicaciones de las comarcas y de los mineros.

Guillén González (militante de la Izquierda Independentista) | Para AraInfo

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