Noventa años después, Mularroya NO

 

Aragón se sigue inundando. Las políticas de grandes embalses no han desaparecido de nuestro país desde que en la década de los años 20 bajo la dictadura de Primo de Rivera se proyectara el pantano de Mularroya, cuya ejecución se está llevando a cabo 90 años después.  

A pesar de las demostraciones de inviabilidad del proyecto. A pesar de haber sido declarado ilegal por la Auidiencia Nacional , una institución poco sopechosa de ecologista, o revolucionaria, las obras continúan.

La codicia de los capitalistas sigue masacrando un territorio declarado ZEPA. Ni siquiera se han estudiado alternativas al proyecto, ciñéndose a la ferviente construcción de un pantano, con la única intención de enriquecerse, de enriquecer a constructores, empresarios del campo y terratenientes. Destruyendo un enclave natural único en Aragón, para fomentar las desigualdades sociales, la explotación laboral de jornaleros de los campos L´Almunia. Para perpetuar la política caciquil de los ayuntamientos de Baldexalón.

Las máquinas están arrasando un patrimonio natural extraordinario. Se va a lapidar para siempre, se van a dejar eternamente devastadas las hoces del Jalón, y, los políticos apoyan la masacre, y los que no apoyan esta vergonzosa empresa son silenciados.  Como siempre, no les importa la oposición social, ni la destrucción del medio, de la flora, de la fauna, ni las enormes perdidas naturales y socioeconómicas que supondrá el pantano. Y a costa de nuestro territorio, de nuestras vidas, ellos vivirán y continuarán manteniendo el poder económico.  

Oponerse a los pantanos supone una oposición al sistema socioeconómico. Contra los terratenientes, únicos beneficiarios de Mularroya, contra los caciques rurales. Si el estado quisiese mejorar la vida de los agricultores no construiría pantanos. Impondría a las comercializadoras agrarias una ley de tramos de beneficio que garantizase precios justos en  el campo y en la mesa. Si el estado se preocupara por el campo favorecería un modelo de agricultura de proximidad, que garantizara abastecimiento de alimentos de calidad, que diera trabajo en el campo y que permitiera técnicas de producción más respetuosas con el medio. Si el estado tuviese la más mínima consideración con los agricultores no tendría políticas anticampesinas productivistas y pantanizadoras.  

Resistencia y dignidad. Profundos conceptos que los habitantes de la montaña conocen, y que han tenido que aplicar muchas veces para evitar sus desplazamientos forzosos, para evitar salir de sus casas, mientras contemplaban como eran dinamitadas y enterradas, o por las aguas o por el tiempo. Ahora desde el llano, desde el valle del Jalón, continuamos la lucha contra la barbarie, contra los pantanos.  

Hoy como ayer, igualdad, reparto de riqueza, respeto por el medio, socialismo, o barbarie.

Que se paren las obras. Mularroya No!

ESFENDAMOS A TIERRA!

Puyalón de Cuchas (Organización política de la izquierda independentista aragonesa)

 

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